Paisaje desde el tren. París / Perpignan, 27 febrero 2010. JPQ.
Imprescindibles para sobrevivir
Vuelvo a Cortázar, para intentar comprender mi desasosiego ante la tragedia nuestra de cada día:
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“Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros. No se trata de estar acechando la mentira como cualquier repórter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche…” Las babas del diablo / Las armas secretas, 1959.
“Estar acechando la mentira”… quizá esa sea la frase esencial: en cierta medida -con las reservas que se quiera y sean indispensables- la visión fotográfica de la realidad impuesta por los grandes medios es, con alarmante frecuencia, una ocultación de la realidad, suplantada por la mentira de unas fotografías utilizadas para maquillar lo real.
Recuerdo a Fritz Lang filmado por Godard, recitando a Brecht: «Cada mañana, para ganarme el pan, voy al mercado donde se compran las mentiras. Esperanzado, me pongo a la cola de los vendedores.»
Paul Hansen y la manipulación política de la realidad.
Fotografía y manipulación de la realidad.
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