Cuando los nuevos medios de comunicación bautizan a Nicolas Sarkozy como Monsieur Metralleta y a Ségolène Royal como “Robespierrette” (Robespierrita), los medios tradicionales se precipitan en el militantismo partidista, mezquino, ignorante y arcaico, cubriendo con un manto de penosa hipocresía el punto más débil de ambos candidatos: la sexualidad.
Las mejores críticas del arcaísmo intelectual de Ségolène las han hecho dos mujeres célebres. Catherine Millet habla de Ségolène en estos términos: “Está claro que no votaré por ella. Ségolène me parece peligrosa para las costumbres y la libertad de expresión. Es una “robespierrette” (“robespierrita”). Este país no necesita a una “mamá” para que nos de lecciones de moral. Para eso prefiero la hipocresía burguesa”. Françoise Hardy agrega: “La preferiría menos atractiva en el terreno de la imagen y más coherente, menos demagógica en el terreno de las ideas”. Le string, à la pointe du combat feministe?
Contra Sarkozy, las críticas más hondas se hacen de manera elíptica, a través del periodismo gráfico tradicional:
Plantú, L’Express
Sarkostique y Ségolène Royal, la neo puritaine, ofrecen del dúo Ségolas Sarkolène las imágenes que la prensa tradicional prefiere cubrir con el tupido velo de la hipocresía.
Európolis.
¿Le Pen ha desaparecido, lo tienen escondido o soy yo el único incapaz de encontrarlo en las principales noticias de los periódicos internacionales?
Ferrancab,
LPen sigue vivo y aventando su negra sofística odiosa. Pero está provisionalmente recluido en su 12 o 13 % de intenciones de voto.
Q.-
Bravo. Estaremos atentos a este infierno para no perdernos ‘la otra información’ que tú recoges. Un abrazo y felicidades.
Daniel,
Si es por Carmen y nuestro matrimonio, vale.
Q.-