
Place du Québec esquina Rue Bonaparte, 3 enero 2022. Foto JPQ.
Francia también tiene rostros esperpénticos…
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Emmanuel Macron dice estar deseando «joder a los antivacunas», hasta el fin, enfrentándose con mucho brío verbal a un movimiento ultra y minoritario que se ha convertido en un mercado político muy atractivo para extremistas de izquierda y derecha, cuyos líderes han comenzado a crecer electoralmente denunciando la «dictadura» «nazi sanitaria» y el «liberticidio» del gobierno francés.
En Francia se calcula oficiosamente que un 15 o un 16 % de 67 millones de habitantes son hostiles a la vacunación contra el covid: una franja electoral de 5 a 7 millones de electores, por conquistar. Entre finales de julio y primeros de noviembre, entre 50.000 y 200.00 manifestantes protestaron cada fin de semana contra la política «nazi sanitaria» de Emmanuel Macron, comparado con Hitler persiguiendo a los judíos, con mucha frecuencia. En algunas manifestaciones, los anti vacunas pedían la guillotina para el presidente.
Cuatro micro grupúsculos políticos de extrema derecha fueron los primeros en ponerse al frente del movimiento antivacunas, liderados por Florian Philippot (ex número dos de Marine Le Pen), Nicolas Dupont-Aignan (ultra nacionalista apocalíptico), Jean Lassalle (antiguo centrista reconvertido en integrista de la ruralidad) y François Asselineau (ultra conservador apocalíptico). Los cuatro son hoy candidatos a la elección presidencial, sumando, en total, entre un 5 y un 6 % de intenciones de voto. Suma irrisoria, pero preciosa cuando la primera vuelta de la elección presidencial del mes de abril se juega en un pañuelo del 2 a 4 % de los votos para todos los rivales de Emmanuel Macron.
Tras el modesto éxito callejero de los anti vacunas, la extrema izquierda (Jean-Luc Mélenchon), las extremas derechas (Marine Le Pen y Éric Zemmour) y la derecha tradicional (Valérie Pécresse) comenzaron a apoyar a los anti vacunas. Con relativo éxito.
Mélenchon ha crecido del 8 al 13 % de intenciones de voto, denunciando la «dictadura gubernamental». Zemmour volvió a crecer al 11 al 15 %, sumándose a la campaña populista contra la política «liberticida» de Macron. Menos virulentas en sus llamaradas anti macronianas, Pécresse y Marine Le Pen se han estancado entre el 14,5 y el 15 % de intenciones de voto.
El inicio oficioso de la campaña presidencial, a primeros de año, ha coincidido con una propagación vertiginosa del virus: entre 200.000 y 300.000 nuevos contagios diarios, los primeros días de enero. Con una connotación trágica: el 80 % de los nuevos ingresados en algunas regiones, como Marsella, son hombres mujeres que habían decidido no vacunarse. En toda Francia, el 56 % de las hospitalizaciones convencionales son no vacunados, cuando las personas vacunadas solo representan el 38 % de las hospitalizaciones. El 63 % de las personas ingresadas en «cuidados críticos, o intensivos» son no vacunados, cuando las personas vacunadas solo representan un 31 %.
Se trata de una realidad abrumadora, como tal reconocida por más del 60 % de los franceses y por toda la comunidad científica: los no vacunados, el movimiento anti vacunas, se ha convertido en una amenaza nacional para el conjunto de la sociedad francesa.
El gobierno de Emmanuel Macron decidió optar, en su día, por la libertad de vacunación, intentando imponer algunas reglas básicas, tras el correspondiente debate parlamentario: nuevas exigencias del certificado de vacunación para poder entrar en cines, restaurantes, teatros, salas de espectáculos. A partir de mediados o finales de mes, el gobierno podría decidir nuevas restricciones para los no vacunados, cuando la Asamblea Nacional y el Senado legislen en materia de certificados de vacunación
Ante ese dilema, Emmanuel Macron declaró al diario Le Parisien: «La gran falta moral de los anti vacunas es socavar lo más sólido de la nación. Cuando mi libertad es una amenaza para los otros, me convierto en un irresponsable. Y un irresponsable no es un ciudadano. De ahí que tenga ganas de joder a los anti vacunas, hasta el fin». Macron utiliza la palabra «emmerder» que puede traducirse finamente como «fastidiar» o «molestar»; aunque quizá sea más realista traducirla por «jorobar» o «joder».
Esa declaración, en lenguaje muy popular, provocó automáticamente una tormenta en la charca de agua sucia de la política electoral.
A la extrema izquierda, Mélenchon puso el grito en el cielo para denunciar la «irresponsabilidad tiránica» del presidente. A las extremas derechas, Le Pen denunció la «violencia inaudita de un presidente que estigmatiza a una parte de franceses»; y Zemmour declaró: «Macron solo es presidente para una categoría franceses, comportándose de manera indigna».
El «emmerder» macroniano, traducido por «fastidiar» o «joder», tanto da, lanza la primera gran batalla presidencial, dominada por la apocalíptica anti vacunas. ABC, Macron: «Tengo ganas de joder hasta el final a los anti vacunas».
Educados en la Francia que coquetea con las extremas derechas y los populismos.
París, la rentrée … La Francia multicultural se rebela contra Macron y su política sanitaria, 4.
Pues un ejercicio de raciocinio y sentido común el de Macron, aunque sea político y en estos tiempos poco puede esperarse de ellos.
Luis,
Creo que Macron resume bien el problema de fondo: en una sociedad libre, la ética más elemental exige una responsabilidad compartida… cuando mi libertad es una amenaza para la libertad de mi vecino la irresponsabilidad se transforma en un peligro para la vida en común…
Q.-
Joder o ser jodidos como los soldados que fueron a luchar a Irak contra las armas de destrucción masiva. Necesitamos ser vacunados. El poder no quiere que muramos y menos sus élites. Por primera vez todo el planeta está infectado de todo tipo de virus pero uno en concreto se resiste a las vacunas cuatro cinco seis…y no se va . La viruela fue más obediente y sin tantos certificados se fue . El Sida con treinta millones de muertos y aún está buscando la vacuna y después de más de treinta años aún no la encuentran en un mundo lleno de laboratorios de biotecnología. Esta guerra en la que te obligan a vivir sino el poder te puede sancionar . El frente y la retaguardia están en todas partes. ARN y ADN abren un nuevo discurso de cortar y pegar. Los simples mortales que no han estado en las universidades de las élites no entienden nada. En las guerras no hace falta entender hay que obedecer. Pero siempre espero que haya desobedientes mientras no se explique claramente lo que pasa. La vida es conflicto y lucha . Las palabras ya no significan lo que el rey quieren que signifiquen no estamos en el país de las maravillas.
Después de disfrutar de buenas viandas y bebidas estas fiestas . Llega el momento de mucha fruta verdura agua y deporte. A esperar otro año . Que no se rompa la serie.
José,
… temo repetirme:
» … cuando mi libertad es una amenaza para la libertad de mi vecino la irresponsabilidad se transforma en un peligro para la vida en común…» Creo que se trata de una cuestión de educación cívica básica…
… viva la dieta mediterránea..!
Q.-
Josep,
Algo leí de unas pastillas que tomadas 5 días también ayudarán a combatir los virus y sus variantes, esta primavera…
Se escuchan tantas cosas que no sabemos a ciencia cierta a qué atenernos. Esperemos que pase pronto esta pesadilla y veamos un poco de luz. Es penoso vivir tanto tiempo con esta incertidumbre, aislamiento y miedo…
Si hay suerte, veremos continuar la serie…
Buenas noches a todos/as.