
Quartier de l’Odéon, 13 septiembre 2016. Foto JPQ.
Políticos de extrema izquierda, extrema derecha, derecha, centro, ex ministros y ministras, bisexuales, transexuales y gais son están en corazón de una nube tóxica de escándalos y acusaciones de acoso y violencias sexuales.
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A la extrema izquierda, Éric Coquerel, presidente de la muy influyente Comisión de finanzas de la Asamblea Nacional (AN), como representante de La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista), es acusado por varias militantes de su propio partido de gestos, acoso y agresiones sexuales.
Mientras que la justicia sigue su curso, e instruye un posible proceso, LFI se ha apresurado a convocar su propio Comité de seguimiento contras las violencias sexuales (CSCVS) para «estudiar» las acusaciones de varias militantes «decepcionadas» por el «machismo agresivo» de Coquerel y otras jerarquías del partido.
El CSCVS es una suerte de justicia «paralela». LFI ha creado su propio «sistema judicial privado», y partidista, creado con el fin de actuar preventivamente, antes que policía y justicia intervengan cumpliendo con su deber institucional.
El escándalo de Coquerel ha reabierto una crisis de fondo en el seno de LFI. Hace apenas dos meses, otro directivo importante del partido, Taha Bouhafs, con muchas aspiraciones políticas, se vio forzado a dimitir, apresuradamente, tras un escandaloso calvario de acusaciones de acoso y agresiones sexuales. «Condenado» calladamente por la jerarquía del partido de extrema izquierda populista, Tara Bohafs, periodista «militante» y antigua gloria «justiciera» de LFI ha replicando denunciando el comportamiento «sectario» de los mismos amigos y amigas que lo lanzaron al estrellato político.
En el caso de los escándalos de la extrema izquierda populista se confunden el machismo más tradicional y el multiculturalismo de nuevo cuño
A la extrema derecha, Bertrand Pauvert, ex miembro influyente de Agrupación Nacional (AN), profesor de derecho en Mulhouse (Alto Rhin), ha sido condenado condenado a un año de cárcel, con remisión de pena, y tres años de prohibición de enseñar, por delitos de violencias y acoso sexual contra numerosas estudiantes.
Marine Le Pen ha preferido guardar un silencio sepulcral, ante esa condena. Un portavoz oficioso de AN ha intentado «despachar» el amago de escándalo con esta declaración: «Pauvert había dejado de ser un consejero influyente de nuestro partido. Estaba más a la derecha que nosotros. Y prefirió afiliarse al grupúsculo de Éric Zemmour, que, como todo el mundo sabe, abandonó a su esposa e hijos para figurarse con su consejera política, a la que pidió que abortase, antes que aceptar un nuevo hijo de su nueva compañera sentimental».
En la historia de la extrema derecha francesa, los escándalos sentimentales y sexuales de la familia Le Pen (padre, madre, hijas, sobrinas), han tenido una importancia muy particular. La irrupción de Éric Zemmour, a la ultra derecha, ha dado a la rumorología «sentimental» una dimensión mucho más turbia.
A la derecha, Damien Abad, ex dirigente de Los Republicanos (derecha histórica), ex ministro de las solidaridades de Emmanuel Macron, se vio forzado abandonar el cargo, tras una larga retahíla de acusaciones y denuncias judiciales.
Abad es víctima de una enfermedad rara, lacartogriposis limita el funcionamiento normal de las articulaciones de manos, brazos y piernas. Ante las primeras acusaciones, el ex ministro declaró: «Se trata de ataques innobles. Todo el mundo sabe que solo puedo tener relaciones sexuales con la ayuda física de mi compañera».
El caso Abad terminó transformándose en un problema inflamable para el gobierno de Emmanuel Macron. Tras las recientes elecciones legislativas, Abad desapareció del equipo gubernamental. La justicia sigue su proceloso curso. Desde hace años, la dirección de Los Republicanos (LR, el partido de la derecha tradicional) conocía las acusaciones contra Abad. Pero prefirió guardar silencio.
A la derecha, así mismo, André Santini, ex ministro de Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, personalidad legendaria por su humor (acústico), es acusado por su ex jefe de gabinete ministerial y funcionarios de la alcaldía de Issy-les-Moulineaux (al oeste de París), de «toqueteos», acoso y agresiones sexuales. La justicia ha abierto una investigación preliminar.
Santini fue uno de los primeros políticos franceses que confesó su «homosexualidad feliz». Sin ningún problema. Santini era apreciado a la izquierda y la derecha por su «saber hacer» y «sentido del humor». Las acusaciones de su ex jefe de gabinete y varios funcionarios lo ponen en una situación «molesta», abandonado a su suerte judicial por sus antiguos políticos más próximos.
Al centro derecha, Rachida Dati, ex ministra de Estado y Justicia de Nicolas Sarkozy, acusa a Gilles Le Gendre, ex presidente del grupo parlamentario de Emmanuel Macron, en la Asamblea Nacional (AN), de acoso y violencias sexuales contra varias colegas de distintos partidos.
Las acusaciones de Rachida Dati tienen algo de excepcional. No es nada frecuente que una ex ministra de Justicia, personalidad importante de la derecha tradicional, haga denuncias judiciales contra un personaje influyente del centro derecha, antiguo periodista reconvertido en parlamentario muy próximo a Emmanuel Macron.
La justicia deberá instruir las acusaciones de Dati. De entrada, Le Gendre ha desaparecido de la vida pública. Desde hace años, hacía campaña, semanal, en los mercadillos de los distritos V y VI de París. Tras las acusaciones, ha preferido un eclipse público y político, para evitar la propagación de una «mancha» previsiblemente infecciosa.
En el Gobierno, como secretaria de Estado para la francofonía, Chrysoula Zacharopoulou, ginecóloga, es acusada por varias pacientes que han presentado denuncias judiciales, por considerarse violadas en el gabinete privado de la ministra.
Se trata de un caso muy fuera de lo común, que ha desenterrado una doble «inquietud», política y corporativa.
Gran especialista nacional en endometriosis, Zacharopoulou se considera víctima de la «incomprensión» y «difamación» de varias pacientes, y parece contar con el apoyo velado de Emmanuel Macron y su primera ministra, Édith Borne.
Entre los profesionales de la ginecología, el caso de Zacharopoulou plantea un problema deontológico, ligado al consentimiento o no consentimiento de las pacientes que consultan a un ginecólogo o ginecóloga. Nadie se atreve a lanzar acusaciones, en particular, aceptando que el comportamiento de los especialistas debe contar con la aceptación expresa y explícita de las clientas. Tres mujeres afirman que Zacharopoulou las «penetró» (manualmente) sin ningún tipo de consulta ni consentimiento; sin resultados aparentemente convincentes desde el punto de vista clínico.
Sin duda, de Éric Coquerel, presidente de la Comisión de finanzas de la Asamblea Nacional (AN), a Chrysoula Zacharopoulou, secretaria de Estado para la francofonía, se trata de casos muy distintos, con un punto en común: el sexo, convertido en arma política arrojadiza, envenenada.
En el caso de Coquerel, varias mujeres jóvenes denuncian un caso «canónico» de machismo agresivo «tradicional». En el caso de Zacharopoulou, las acusaciones de violencia sexual están en una zona límite, fronteriza, que suscita muchas reservas entre los ginecólogos. En ambos casos, el arma política arrojadiza se utiliza con ánimo evidentemente «asesino»: se trata de destruir incipientes carreras políticas.
En el caso de André Santini y Damien Abad, la homosexualidad y una enfermedad, la artogriposis, dan a sus casos un «morbo» particular: el arma política arrojadiza está voluntariamente emponzoñada con fantasmas de muy diversa naturaleza.
Los escándalos sexuales tienen un puesto de honor en las más altas cumbres de la política institucional francesa. Los amoríos de François Mitterrand, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, fueron, durante muchos años, un vodevil permanente. Un interminable festival de comedias frívolas y picantes. Durante el primer mandato presidencial de Emmanuel Macron, el vodevil comenzó transformándose en un rosario de maledicencias contra el presidente. El segundo mandato presidencial macroniano comienza con una Francia donde se han hundido los partidos políticos tradicionales, coincidiendo con la irrupción de las extremas izquierdas y derechas populistas como nuevas fuerzas dominantes. En ese marco, el antiguo vodevil francés se ha transformado en algo mucho menos divertido y más siniestro: el sexo, bisexual, transexual, gay, convertido en arma política arrojadiza. ABC, FRANCIA DESCUBRE EL SEXO COMO ARMA POLÍTICA ARROJADIZA + PDF.
Nuevas y viejas historias …
Ecología y acoso sexual en las más altas esferas del poder político francés.
Acoso y agresiones sexuales contra las mujeres, en los ejércitos franceses.
Las francesas y las armas: más agresiones sexuales, más presentes en la calle.
Hoy veintisiete de julio es decir mañana destruyen los templos de Khajuraho Ranakpur de la India. Julio Cesar el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos acaba en los juzgados antes de ser asesinado. Mesalina la mujer de Claudio conoce más intimidades de los hombres que los mejores urólogos de Roma. Berlusconi habrá examinado más mujeres que la del mejor ginecólogo de Italia. Andreotti peco por defecto como político religioso solo le interesó el poder y su propio cuerpo pero no le interesaron mucho los ajenos. El hijo de la reina de Inglaterra le interesaban las jovencitas . Al presidente de Francia las adultas. Al rey de España competía con el cantante más conocido del país por el número de mujeres visitadas o que los visitaron…así nunca acabaríamos. Donde recibe la novedad que hoy el poder lo tienen los de la toga y los bata blancas. Una vez se acabe con la oxitocina humana y los humanos no se toquen y los tribunales sexuales no tengan casi trabajo. Una nueva lucha se abrirá llevada por los animalistas para abrir tribunales etologicos para acabar con la violencia sexual de las otras especies de animales. Se acabara con la violencia sexual solo quedará la violencia limpia de los drones cabezas nucleares tanques bombas…esa que se esconde al populacho. Se le amenaza por tocarse en esa nueva moral de los políticos cuando las nuevas empresas pueden producir seres vivos de todo tipo. Con las nuevas especies salidas de las nuevas empresas las élites vivirán en un parque zoológico controlado y nuevo . Sin sexo poder riqueza fama y sin la violencia que conlleva todo se para en el nuevo parque temático .
José,
Bueno … las historias de sexo tienen infinitos rostros …
Dentro de esos infinitos rostros, las violencias y agresiones, hoy, en Francia, tienen el puesto que tienen, propio y genuino, claro,
Q.-