
Place de L’Opera, 1 mayo 2012. Foto JPQ.
Jean-Marie Le Pen, presidente fundador del Frente Nacional (FN, extrema derecha) ha muerto a los 96 años, según ha informado su familia a AFP este martes.
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Place des Pyramides, 7 enero 2012. Foto JPQ.
Le Pen (La Trinité-sur-Mer, Bretaña, 20 junio 1928 – París, 7 enero 2024) pasará a la historia política francesa como el líder que refundó las extremas derechas, unidas en un solo partido, el Frente Nacional (1972 – 2018), del que fue expulsado por su propia hija, tras criticar un «recentraje» que intentaba romper con la tradición familiar más sulfurosa…
Le Pen nació en el seno de una familia relativamente modesta, bretones muy católicos practicantes. Padre pescador propietario de varias embarcaciones, madre costurera, hija de campesinos. Educado en un catolicismo tradicionalista, pudo estudiar derecho en París, donde descubrió su patriotismo, que pronto tuvo una versión marcial, como soldado, en la antigua Indochina francesa y durante la guerra de la independencia de Argelia, muy activo en la «batalla de Argel» (1957).
En Argel, Le Pen trabó amistad con algunos de los generales que más tarde intentarían asesinar al general de Gaulle, participando y practicando personalmente la tortura contra argelinos sospechosos de terrorismo.
De vuelta a París, Le Pen comenzó a participar en la periferia de la vida política, como amigo, colaborador, cómplice y agitador en un rosario de grupúsculos, entre el populismo de rompe y rasga (Pierre Poujade), la extrema derecha tradicional (Jean-Louis Tixier-Vignancour) y algunos militares putschistas (Raoul Salan). Intrigante, dicharachero, «seductor», ese arco iris de amistades muy «borderline», fueron Ia matriz fundacional del Frente Nacional (FN, extrema derecha), el partido político en el que se integraron los últimos restos de la antigua Action Française (AF, extrema derecha de entreguerras), Occident, Groupe union défense (GUD), Ordre nouveau (ON), grupúsculos neonazis y neofascistas, donde militaban antiguos colaboradores y dirigentes Waffen-SS, directamente nazis, fieles a la memoria de Hitler.
Le Pen tardó treinta años en convertir un grupúsculo extremista, minoritario, con menos de un 2 % de votantes nacionales, en un partido de «gobierno», capaz de eliminar al candidato socialista en la primera vuelta de una elección presidencial.
En 1972, Le Pen y su FN no eran nada. Una personalidad y un grupúsculo marginales. En 1986, François Mitterrand, presidente socialista, cambió la legislación electoral, permitiendo a Le Pen hacer una entrada triunfal en la Asamblea Nacional (AN), con 35 diputados. En 2002, Le Pen eliminó al candidato socialista, Lionel Jospin, en la primera vuelta de la elección presidencial, eliminado en la segunda vuelta por Jacques Chirac.
Artífice único de esa impresionante ascensión, Le Pen arruinó y puso techo a tal proceso con un rosario de escándalos y declaraciones ultra sulfurosas, al mismo tiempo que sembraba la división más feroz dentro de su propia familia.
Embriagado por sus éxitos, el líder extremista comenzó a comentar la actualidad y la historia de manera escandalosa, al evocar los campos de concentración nazis, el trabajo de periodistas judíos, los hornos crematorios donde fueron gaseados millones de judíos, el comportamiento de las SS, entre otros «accidentes» históricos. Comentarios que valieron a Le Pen numerosas condenadas judiciales por delitos como la «apología del crimen de guerra», «contestación de crímenes contra la humanidad», «provocación al odio», «discriminaciones y violencias raciales».
La embriaguez política también tuvo un trágico descarrío familiar. Los triunfos enriquecieron a Le Pen, beneficiándose de donaciones millonarias, y precipitaron una esperpéntica crisis con la madre de sus hijas, Pierrette Lalanne, que terminó haciéndose fotografiar semi desnuda, en «Playboy». Las fotos de una madre disfrazada de niñera, con el culo al aire, delicadamente acariciado con un plumero, provocaron una tormenta familiar, entre las hijas, el padre y la sobrina, Marion Marechal Le Pen.
Hábil político, el patriarca se comportó con su familia de manera catastrófica. Tomó partido a favor de su sobrina, Marion, contra su propia hija, decidió contraer segundas nupcias con una señora divorciada y millonaria que caía fatal entre sus hijas y comenzó a tratar a patadas a los segundones de su propio partido, que terminaron abriendo grietas en un FN ascendente.
Entre 1980 y 1990, Le Pen lideró la lenta pero sólida implantación política del FN, limitada por una legislación electoral que favorecía a los grandes partidos laminado a los pequeños. Entre 1990 y 2002, la implantación de la extrema derecha en el electorado obrero, la irrupción del FN en la política municipal de varias regiones, la sucesión de condenas judiciales, culminaron iniciando soterradas tensiones con su propia hija.
Antiguo número dos del FN, Bruno Megret decidió romper con Le Pen. Marine Le Pen comenzó a discutir veladamente, en privado, a su propio padre, «enamorado» políticamente de su sobrina Marion. Escándalos judiciales y dificultades financieras frenaron temporalmente al FN, víctima del comportamiento y la línea de su presidente fundador, que comenzó por elegir a un posible sucesor, Bruno Gollnisch, un «delfín» potencial muy de extrema derecha dura
Curtida desde niña en las intrigas de la corte familiar, Marine Le Pen no se dejó robar el liderazgo del partido fundado por su padre. Y se rodeo de una guardia pretoriana de jóvenes lobos, entre los que había varios homosexuales. En el Congreso de Tours del 16 de enero del 2011, Marine Le Pen se convirtió en presidenta y líder del FN fundado por su padre, relegado al cargo de «presidente honorario». Horrorizado y cruel, vengativo, creyó poder destruir políticamente a su propia hija. Y lanzó una campaña contra el «nuevo» FN, acusado de ser un «partido gay», entre otras miserias.
Sin piedad filial, Marine Le Pen terminó expulsando a su padre del FN. El conflicto tuvo muchos flecos judiciales, que terminó ganando Marine, que puso fin a la herencia paterna cambiando de nombre al FN y llamarlo Agrupación Nacional (AN) el 2018. La era Le Pen comenzaba a agonizar. Marine eligió un joven ambicioso como secretario general del nuevo partido de la extrema derecha recentrada, Jordan Bardella. Fue la puntilla contra el padre.
Le Pen padre intentó vengarse, apoyando calurosamente a su sobrina Marion Marechal Le Pen, que había roto con Marine para embarcarse en otra aventura de ultra derecha minoritaria, liderada por Éric Zemour, adversario a primera sangre política de Marine Le Pen, que siguió con prudente distancia las primeras hospitalizaciones de su padre, con el que nunca se reconcilió políticamente, hasta el fin… Muere Jean-Marie Le Pen, líder histórico de la extrema derecha franceesa + PDF.
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Qué cosas tan negras-
Negro siniestro, me atrevería a decir, Carole,
Q.-
Cuando la política está en manos de familias cuando se pregona el individualismo liberal. Ni más ni menos ya no se pagan los gastos de reproducción se trae la gente de donde la haya ya no hace falta que sea nacional.
tendrán si quedan lugares que se puedan expropiar no hay problema cuando no los haya no queden se expropian los de la propia casa y hay estás familias con estas políticas antidemocráticas preparan un populacho sin camisa para que el capital continúe creciendo y el sistema aguante un poco más.
José,
Hay familias buenas y honradas. Y familias criminales. Hay políticas buenas y malas…
Q.-