Leo poca información y análisis político carpetovetónico. Cuando lo hago, nada me cuesta reconocer historias, personajes y pesadillas de mis Anales de Caína.
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El cabrón y el aquelarre de las brujas…
[ .. ] Luis el Cabrón. Así llamaban los corruptos de la Gürtel, en las notas de su pringosa contabilidad paralela, a uno de los recipiendarios de dinero sospechoso, a quien el juez Garzón adjudicó en el «dramatis personae» del sumario la identidad civil de Luis Bárcenas. A estas alturas nadie duda en el PP de que se trate del susodicho, quizá porque en efecto lo consideran un cabrón con patas como los que se aparecían en los aquelarres de las brujas, dispuesto a fastidiarle al partido el pasodoble de la euforia. Sólo Bárcenas, que desde luego no ganará concursos de simpatía, rebate con denuedo su ominoso remoquete y se dice dispuesto a encontrar, como el conde de Montecristo, al verdadero culpable. Incluso cree haberlo hallado en la personalidad de cierto intermediario de Madrid habitual de los tejemanejes financieros; también sostiene que él no es el L.B. de los apuntes de Correa y sus muchachos, y busca indicios de otro empresario con nombre de pintor flamenco para preparar su defensa en torno al principio de la duda razonable.
Sea como fuere, el terco tesorero ha sembrado de nervios las filas populares, que piafan de impaciencia en torno a un Rajoy estatuario. El lunes, en la cena de los Cavia, el gallego habló en los corrillos con la ambigüedad de un oráculo: «los tiempos y las prioridades», repetía, «los tiempos y las prioridades». Tiene el partido como un flan y parece que empieza a gustarle el papel de patriarca impávido. Quizás esté utilizando a Bárcenas como fusible, como un escudo, sabedor de que en el fondo no es a Bárcenas a quien persiguen los conspiradores. Si lo echa a los leones éstos no se entretendrán un minuto en devorarlo; buscan, los de fuera y los de dentro, carne de mayor enjundia. [ .. ] [ABC, 15 julio 2009. Ignacio Camacho, Se busca a Luis el Cabrón].
Historia sórdida y ridícula…
[ .. ] el presidente valenciano no pretende negar el carácter delictivo de los hechos narrados por el auto, sino rechazar lisa y llanamente su veracidad. La actitud de Camps resulta comprensible; si esa historia -a la vez sórdida y ridícula- fuese cierta, acabaría antes o después con su carrera política aun no siendo de carácter delictivo. No sólo el derecho penal posee carácter sancionador: también las normas éticas, estéticas y políticas castigan a sus infractores. En cambio, otros dirigentes del PP libran la doble batalla de negar los hechos y de considerarlos al tiempo penalmente irrelevantes, sin reparar en la naturaleza contradictoria del esfuerzo: o bien la historia de los trajes regalados es cierta, tenga o no carácter delictivo, o bien es falsa, en cuyo caso la acusación se volvería penalmente contra los denunciantes. [El País, 15 julio 2009. Javier Pradera, Una historia sórdida y ridícula].
Las negritas son mías.
Al margen de estas deprimentes historias de los trajes de Camps y etc, etc,no sé si los caballeros de este blog frecuentan los sastres pero de los varios que conozco, ninguno da factura y todos quieren el dinero al contado, no pagado con tarjeta de crédito. Es uno más de los numerosos gremios a investigar. Sé que desplazo el debate pero es por el aire fresco y porque he vivido esa experiencia.
Carmen
Carmen,
Confesió íntima: solo me compro ropa en las rebajas, cada vez uso menos ningún traje, y… en Francia, pagar en cash suena a mafia siciliana, todo el mundo paga y prefiere ser pagado con cheque o tarteja de crédito. Nadie tira ni siquiera la facturilla que te dan al comprar,
Q.-
Conclusión, aquí vivimos en Sicilia, sin saberlo, aunque yo también he de confesar que siempre lo había sospechado, es más, tenía ya la certeza.
Carmen
PD: si me permites el atrevimiento respetuoso creo que los trajes de sastre te sentarían de maravilla.
Carmen,
¡Qué atrevimiento…! Por favor, Carmen, que osadía temeraria… dicho eso, la verdad es que lo mío es un poco más casual… aunque, hélas, cuando aparezco por Madrid me disfrazo de persona de orden, aunque cada vez encuentro un buen pretexto para evitar la corbata, sustituida por un polo, más casual, justamente…
Q.-
Ay, Q.-, que «l’habit ne fait pas le moine», como bien sabes.No confundamos persona de orden con persona trajeada. Hoy en día es casi un exotismo, un dandismo (quitando a los políticos y similares que lo llevan como su traje laboral, como un mono azul, sin ninguna gracia ni estilo). ¿Podemos decir de una mujer con vestido, medias y tacón, etc, que es una mujer de orden? ¿o de desorden? Catherine Deneuve con Buñuel, por ejemplo.
Una alegría al menos: el asunto de Camps podría dar lugar a disquisiciones sobre la moda y su significado. Es un pequeño alivio.
Carmen, reconvertida en cronista de sociedad…
Carmen,
Claro, claro… el Proust cronista de sociedad puede escribir páginas memorables, faltaba más. Sobre hábitos habría mucho que hablar… No sé si soy capaz. Lo trajes de la grey política me inspiran poquísimo. Si encuentro alguna fotografía, lo intentaré. Veremos,
Q.-
e-faro.info El caso Gurtel salpica de lleno a Rajoy [viñeta]
Q, un poco de Mozart, como alivio; un poco de pureza para no pegarse un tiro en este estercolero político que llaman España.
Maty, Enrique…
Maty,
Bueno…
Enrique,
Se Agradece… si fuese verdad que el arte nos hará libres…
Q.-