
Explanada del Louvre, ¿13 julio 2024? Foto JPQ.
Cosas de su directora general…
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Antigua fortaleza y residencia real, «morada espiritual» de Francia, institución emblemática, el Museo el Louvre, el más visitado del mundo, tiene goteras, la visita de muchas de sus obras es «problemática», entrar es un «laberinto» y su futuro está «amenazado» por la «falta de renovación de una antigualla»…
Esas son las conclusiones de Laurence des Cars, directora de la institución, expuestas con una franqueza brutal en una carta confidencial dirigida a Rachida Dati, ministra Cultura, filtrada interesadamente a varios medios parisinos.
En su día, al poco de su nombramiento, el mes de septiembre del 2021, Madame des Cars se deshizo en elogios sobre el Louvre, considerado como «el primer museo del mundo». Tres años de trabajo, coincidiendo con la expansión nacional e internacional del Louvre, han provocado una suerte de «crisis de nervios», que no sorprenderá a los visitantes y paseantes que frecuentan los alrededores.
Desde hace años, los ingresos proporcionados por 8 o 9 millones de visitantes, turistas multiculturales, en su inmensa mayoría, son insuficientes para atender las necesidades básicas del museo, que se ha beneficiado de ayudas de varios centenares de miles de euros, con frecuencia.
Para entrar en el Louvre, por su puerta principal, tras atravesar la legendaria pirámide de vidrio y acero, es necesario esperar, con frecuencia, una hora larga. La directora del museo, por su parte, añade un ligero inconveniente: la pirámide se ha transformado en un «horno anti ecológico». Detalle muy molesto en tiempos de canícula, por venir.
Salvado ese primer obstáculo, quienes deseen contemplar la Gioconda, durante menos de un minuto, tendrán que hacer otra cola que puede durar entre quince y treinta minutos. No todas las grandes obras a descubrir requieren tanta paciencia. Pero hacer una pausa, plantea otro tipo de problemas. Madame des Cars subraya a su ministra que los lavabos del Louvre se encuentran en un estado deplorable. Y tomar un bocata o un aperitivo es complicado y exige instalarse con paciencia entre otra cola turística, cuando las posibilidades de hacer una pausa para «descansar» son cada día más difíciles: los bancos son insuficientes, y la contemplación de obras maestras, a lo largo de grandes galerías, reclama paciencia y resistencia física.
Sensible a los «obstáculos» que debe soportar el sufrido turista, la directora del Louvre estima que la instalación se ha convertido en un «espacio inhospitalario», víctima de la falta de modernización de sus servicios y una «oferta», mal adaptado al crecimiento de una clientela cosmopolita.
Laurence des Cars pide a su ministra de tutela una «intervención de urgencia», ante la «gravedad de la crisis en curso». La ministra, por su parte, ha transmitido las quejas al jefe del Estado, Emmanuel Macron, quién, por su parte, ha iniciado una suerte de «concertación» a distintos niveles, que choca con otra realidad trágica: las finanzas del Estado se encuentran en un estado tan deplorable que también es difícil, muy difícil, encontrar nuevos recursos económicos urgentes para afrontar un problema que se ha agravado, con el tiempo.
Si el interior del Louvre es víctima de una crisis sin precedentes, sus alrededores más inmediatos ofrecen al turista y al «flâneur» (paseante solitario) un espectáculo de otra naturaleza. Las pequeñas bandas de vendedores de chucherías y recuerdos, africanos, en su mayoría, dan a los venerables muros del Louvre, que asistieron al derrumbamiento del Antiguo Régimen, un nuevo rostro muy colorido y multicultural que puede rozar la indigencia. ABC, Crisis histórica en el Museo del Louvre: «Es un espacio inhospitalario» + PDF.
París en color … El Louvre, valla publicitaria, luxe y multicultural.
Los muros del Louvre, convertidos en vallas publicitarias, luxe y multiculturales.
El Louvre financia sus reformas con publicidad luxe y multicultural.
El Louvre se moderniza con publicidad porno soft / chic.
Balenciaga multicultural para reformar el Louvre.
El francés y la francofonía son cosa de África y los africanos black.
Baudelaire y Ramón Gaya todavía pensaban que el antiguo museo nacional era algo así como la “morada espiritual” de un pueblo:
De la iglesia al museo; del museo al supermercado, el prostíbulo, el cuartel.
Arte.
Una época que quiere acabar con el pasado hacer tabla rasa para colocar sus productos
Hemos visto como en Damasco Beirut Bagdad la ex Yugoslavia …y tantos y tantos museos bibliotecas restos antiguos monolitos centros de culto y más han sido arrasados incluso palacios antiguos convertidos en restaurantes de comida rápida o tiendas de productos varios. Estos últimos años no habido lugar que no se hayan arrasado restos de la antigüedad pasada o próxima ahora toca a Europa el Louvre el Prado el Hermitage … entran en crisis económicas se abandonan se alquilan se venden . Grandes almacenes multiculturales con productos de todo el mundo de todas las culturas de todas las etnias que han existido. Una época que no tardará en perder la memoria saturada de tanta información ampliada que no servirá para crecer el individuo sino para paralizarlo del pasado para integrarlo en un presente sin pasado ni futuro. El mismo presente para todos sin museos ni bibliotecas ni monumentos nacionales un mundo igual para todos arrasado para construir lo mismo en todas partes por las mismas corporaciones y el mismo cerebro global artificial. La Gioconda sonríe frente a este presente permanente.
José.
Bueno… el Louvre está en crisis, pero todavía sigue siendo algo muy vivo y grande, claro,
Q.-
Veremos cómo se resuelve la crisis del Louvre y de los museos para que sigan siendo «moradas espirituales» de los pueblos, y que la Gioconda nos pueda seguir dedicando su sonrisa y misterio…
Algo inventarán, Fina, no lo dudes,
Q.-