Que la palabra “aguiluchos” haya sido usada de manera despectiva, para denunciar la presencia de personajes a todas luces peligrosos, en algunas manifestaciones populares, hostiles al gobierno, deja al descubierto la insondable ignorancia histórica que continúa creciendo, a través de los medios de incomunicación de masas, propagándose desde los púlpitos del analfabetismo institucional.
En la historia política de España, los aguiluchos fueron militantes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), cuya peripecia es posible descubrir en libros más o menos canónicos al respecto, bien catalogados en las bibliotecas del Instituto Cervantes.
Hay varias películas que cuentan su historia de manera apologética. Tuvieron un legendario general. Numerosas personalidades anarquistas fueron miembros de tal organización, que Wikipedia define de este modo en una entrada titulada Milicias de la CNT:
La Columna Los Aguiluchos de la FAI fue la última de las grandes columnas anarcosindicalistas catalanas. Posteriormente saldrían más milicias de Catalunya, pero ya no lo harían en forma de columna sino de unidades de refuerzo de las columnas existentes. En realidad se había previsto que esta columna fuera una unidad grande —de unos 10.000 combatientes— pero finalmente acabó siendo un refuerzo de la Ascaso —con unos 1.500 milicianos con 200 milicianas— y pasó a ser una columna autónoma. Organizada en los cuarteles Bakunin de Barcelona, fue enviada al frente de Huesca (su cuartel general estaba en Grañén) el 28 de agosto. Salieron al frente de la columna García Oliver y García Vivancos con el capitán José Guarner como consejero militar. Ya en septiembre su jefe, García Vivancos, estaba de acuerdo con la militarización de la columna. Posteriormente se tuvo que enviar un grupo a casa debido a su oposición a militarizarse. La columna se convirtió en la 125 BM y participó en las batallas de Belchite y Fuentes del Ebro, así como en la defensa de Cataluña, pasando a Francia tras la derrota.
Hasta donde yo he leído, con el término aguilucho se referían (y me refiero) al águila de San Juan, no a los portadores. Por cierto, bandera legal hasta 1981, según tengo entendido.
A mí tanto me disgusta esa como la republicana, en las calles, ya que sus portadores sólo buscan, entre otras cosas, sembrar la discordia, al ser alegales. En casa de uno, lo que se quiera, pero en las manifestaciones mejor ser respetuosos con la legalidad constitucional (aprobada en referéndum por más del 90% de los españoles con derecho a voto y lo ejercieron).
García Oliver…
Maty,
Lanzaron y manejaron el término sin saber de lo que estaban hablando. Por mi parte, solo recuerdo el origen bien preciso de esa palabra en la historia política para situar la cuestión en su triple terreno, filológico, cultural y político, para mejor ilustrar la ignorancia, el analfabetismo y la incultura (política y de la otra) de quienes intentar dar lecciones de «moral».
Tu estás al margen de todo eso, claro, Maty.
Q.-
PS. No deja de ser curioso que los diccionarios que tengo más a la mano desconozcan (también) esa utilización de una palabra que tiene una historia literaria y política de tales proporciones. Queda por documentar su utilización literaria en..
Yo no estoy al margen de todo esto. Yo soy uno de esos personajes de insondable ignorancia histórica que utiliza con gusto el término «aguilucho» para hablar despectivamente de las banderas consabidas. Afortunadamente, hay instituciones y personas sabias que fijan y dan esplendor al tesoro lingüístico, protegiéndolo de usos zafios. Buenas tardes 🙂
Zalacaín,
Evidentemente: es imprescindible que cada cual hable como le venga realmente en gana…
Dicho eso, cuando se utiliza con ánimo político una palabra y esa palabra tiene estos o aquellos antecedentes, el uso de esa misma palabra queda automáticamente matizado por el significado tiene para quien la escucha. Y una sociedad que desconozca el origen e historia de sus palabras es una sociedad caída en un proceso de desertización moral y cultural, creo yo. Dicho sea con amistosa y sonriente franqueza cordial,
Q.
PS. Auschwitz, Kolima, campo de concentración, batalla del Ebro, Barcelona 1937, Paracuellos, Alcazar de Toledo, etc., son palabras de difícil olvido, que es imprudente usar a la ligera. Una novela de Baroja o Ramón Sender explican con claridad meridiana el alcance de aguiluchos en la historia política de España. Aprender historia, aprender a leer, aprender el significado de algunas palabras, me parece algo más urgente que profanar o reabrir tumbas. ¡Perdón por este latazo culturaloide!
Releo mi último post y me doy por aludido, aunque no se ofende quien quiere sino quien puede (¿?). En cualquier caso, casualidad bloguera. Y van dos:
se buscó una homogeneización que les salió perfecta: nada de aguiluchos negros, ni brazos alzados. Banderas constitucionales, España.
Náufrago,
Pues quítate la alusión de encima: en este caso, el copy político de aguiluchos tiene otros nombres y apellidos,
Q.-
Eduardo me advierte y yo confirmo que la dirección que Náufrago deja al hacer su comentario me identifica o lo identifica (¿?) como spammer… hombre, llegar a estos extremos…
Q.-
Spammer, líbreme Dios de formar parte de esa infecta secta!