Nicolas Sarkozy ha comenzado a mover los peones de un próximo cambio de gobierno, que tendrá tres objetivos estratégicos: confirmar la apertura a la izquierda y la Francia “multicultural”, sustituir a ministros (as) en crisis, y lanzar la batalla de las próximas elecciones europeas.
El cambio de gobierno comenzó ayer: Patrick Devedjian abandona su cargo de secretario general de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), para asumir el cargo de ministro responsable de la ejecución del plan de relanzamiento de la economía nacional. Seguirán, dentro de días o semanas, cambios más profundos, en los que Sarkozy trabaja con cálculo bizantino.
El presidente de la República espera contar en su futuro gobierno con algunas personalidades de izquierda socialista independiente. Algunas de las 13 ministras serán sustituidas. Pero Sarkozy espera tener el mismo número de mujeres, en su nuevo equipo. Figuras emblemáticas, como Rachida Dati y Rama Yade se encuentran en un equilibrio inestable. Pero el presidente solo las sustituirá si encuentra personalidades emblemáticas de la misma envergadura.
Rachida Dati será madre a primeros de año. Pero la sustitución de la primera gran ministra francesa nacida en una familia de inmigrantes magrebíes pobres -madre soltera- es una decisión política muy compleja. Rama Yade es joven, guapa, negra e inexperta: un símbolo frágil pero indispensable.
La ascensión de Patrick Devedjian al cargo de ministro responsable de la ejecución del plan de relanzamiento de la economía francesa es el primer movimiento de una operación de largo aliento. Sarkozy espera sustituirlo por un fiel de su guardia pretoriana, al frente del partido presidencial, que deberá entrar muy pronto en campaña electoral europea. Controlada la UMP, el nuevo gobierno francés, a primeros de año, si no antes, ocupará el terreno de la lucha contra la crisis y la guerra política convencional, contra una oposición socialista que espera capitalizar las incertidumbres sociales de fondo.
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