Qué cosa tan frágil, el arte, caída en las oscuras aguas turbias surcadas por los tiburones que comercian con las franquicias cuyos criterios comerciales ejercen una influencia ¿determinante? en la obra, comportamientos, gustos y “memoria” de los nuevos artistas, condenados a respirar esa atmósfera tóxica.
[ .. ]
Cadenas de hamburguesas, cadenas de museos, cadenas de donantes millonarios, cadenas mafiosas, cadenas de franquicias, cadenas de bebidas euforizantes, cadenas de nieve sucia, cadenas de Coca Cola, Mc Donald, Guggenheim; cadenas de interesados benefactores que se instalan en Las Vegas, Bilbao, Abu Dhabi, donde se construyen nuevas ciudades fantasmas cuyos propietarios compran al precio fuerte las franquicias que venden hamburguesas, museos, etc.
● Times, 27 octubre 2007. Mister Guggenheim.
● “Un musée national est une communion”. “Verá usted como se llega a sacar a los Rafael y los Rembrandt de los museos, para pasearlos por los cuarteles, las ferias, las cárceles..”
Y a la cadenas encadenados: no necesitan mucho más para sentirse individuos, completos, plenos, cultos, ilimitados en el peso de la masa a que se adhieren. Así es, «todos somos todos» y «todo es todos». Lo que tomamos por mediocridad, que gran error, es modernidad y el resto antigualla.
Apocalípticos estáis, caballeros. Luis un poco menos. Pero aquí el baranda Quiñonero se levantó con el pié algo más que escayolado a la cadena. Hay días fatales, miren
Ana, Luis,
Me reconozco en vuestras cosas… Luis plantea bien la cuestión esencial de nuestro encadenamiento a esa cadena de horrores. Y su palabra clave quizá sea mediocridad.
Con mediocridad, Luis, pone en su sitio lo que yo evoco en términos apocalípticos (ok baby). Y lleva razón Ana en lo de que hay días fatales: llueve sin cesar desde las cinco de la mañana… aunque… ayer estaba tan pancho y Jesús subraya que quizá también me exceda en la cosa catalana, víctima de mis demonios.
Mea culpa,
Q.-
Ana, a mi más que apocalípticos me gusta aquella espresión de Don Latino de Hispalis a Max Estrella en «Luces de Bohemía». «No te pongas estupendo» le dice, que es el estado en que empieza a soltar verdades como si fueran nada. Pero acepto «apocalíptico», aunque en el diccionanrio figure como «espantoso, tremendo». No creo que sea espantoso, por que lo que serpentea por el territorio de una mediocridad que no se reconoce, puede llegar a llevar a cuestas su propio orgullo y la afirmación de su ser. Este encadenamiento al que alude Q, no es en sí malo, sino que es el curso de los tiempos ante el que no nos reconocemos. Encadenados al fin, hemos estado en tantas miserias, y de eso Q, sabe mucho, que el hecho de que nos toque un poco de desencanto puede ser al fin, estimulante.
Un horror, Luis, un horrroooorrr… NO poder llevarte la contraria. NO saber que replicar. NO poder estar en desacuerdo. Esto no es España! Esto es un Infierno..!
Mujer, no es para tanto.