En la Rusia de Putin, el problema cultural, político, económico y social de la inmigración también es combatido a través del linchamiento, la muerte por lapidación, el asesinato, la persecución racista.
Racismo, xenofobia, criminalidad organizada y organizaciones paramilitares son recursos oficiosos de persecución de inmigrantes de la más diversa procedencia. A juicio del New York Times, algunos de líderes de las organizaciones ultra nacionalistas se consideran “parcialmente representados” por Putin.
Hay quienes piensan que tales organizaciones extremistas son un instrumento oficioso del mismo Putin. Nadie duda de la gravedad de una escalada ultra nacionalista, de imprecisas fronteras políticas.
Claro ejemplo de la rusofobia, que se puede esperar de un pais que en su desfile militar pasea la bandera de EEUU.