
Roma, 7 abril 2005. Foto JPQ.
Apenas han pasado veinte años…
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Aquel mes de abril estuve en Roma y Monte Carlo, alojado en grandes hoteles de lujo, para cubrir dos acontecimientos: la muerte del príncipe Rainiero y la muerte de Juan Pablo II.
Mis jefes de la época me pedían crónicas de sociedad inconfesablemente frívolas, para «dar color» a la crónica de la actualidad pura y dura, que escribían los colegas del ramo.
Mi visita al cementerio romano de Campo Verano tuvo una importancia íntima desde la óptica intelectual. El Hôtel de París de Monte Carlo fue propicio a encuentros íntimos de otra naturaleza.
Encuentro mortal y rosa en la piscina del Hôtel de Paris de Monte Carlo.
El Papa, Rainiero y la fe mesiánica de los constructores de Estados o religiones.
A espaldas de Rainiero: el lujo de huir de Mónaco a San Sebastián.
Un arte de vivir y morir con gracia y en gracia … Roma, cementerio Campo Verano.
Santayana, una mañana de abril.
Juan Pablo II, Plotino y la resistencia contra el Dolor.
Juan Pablo II, los dioses del panteón greco latino y los diosecillos mercantilistas.
¡Ay!, Quiño,
Me recuerdas aquella canción de otros tiempos…»Volver».
«Sentir que es un soplo la vida que veinte años no es nada…»
¿Sientes nostalgia de «volver» a estos lugares idílicos y revivir el pasado?
Ocurren tantas cosas en veinte años…!!!
En fin, que te quiten lo bailado…😀
Fina,
Algo así, efectivamente.
Nostalgia quizá no sea la palabra… aunque tampoco encuentro otra. Estoy contento de como me ha ido… lo recuerdo Todo con mucha precisión y, al mismo tiempo, me falta tiempo, cada día, para ver y hacer todo lo que quiero, bastante fiel al pasado… un lío, vaya,
Q.-
Los famosos también mueren pero las imágenes de sus vidas permanecen y si se cuidan duran y duran hasta que al ser sustituidos se olvidan. Mientras tanto se acumula la muerte de tantos famosos desde que hay historia que no caben en las bibliotecas museos filmotecas hemerotecas aunque apenas ocupen lugar físico la mente de la generación que vive en el momento presente tiene memoria limitada. La historia de los individuos famosos dará paso a la historia de las multitudes sin historia que les ofrezca cierta identidad. Grupos inmensos cerca de precipicios sin que nadie los grabe ni les pregunté. El no periodismo que se avecina el de las multitudes.
José,
Pues vaya usted a saber,
Q.-