¿Qué hace el patrón del restaurante —-el Louis XV—- del primero o el segundo de los hoteles más lujosos de Europa —-el Hôtel de Paris—-, cuando tiene un fin de semana libre y lo permiten sus intereses en París, Nueva York, Hong Kong y Tokio?… Se marcha a San Sebastián, para hacer turismo entre Biarritz, San Juan de Luz y Pasajes de San Juan.
¿Porqué?… “El lujo supremo —-dice Alain Duchase: él ese gran patrón de la más alta gastronomía—- es tener tiempo libre, para poder escapar a la tiranía de las agendas, la dictadura de la vida regida a un ritmo marcial. Y el País Vasco me permite vagabundear sin pensar en nada. A un precio muy abordable. En los mercados populares de San Sebastián compro las mejores verduras a un precio diez veces más barato que en París”.
En mi caso, las delicias de la tiranía laboral me condenan a continuar en Mónaco. Pero una habitación del Hôtel de Paris, con vista a la bahía y el palacio de los Grimaldi, a la espera de las funestas noticias, es un descenso de lo más soportable a la tinieblas infernales del lujo, que no recuerdo exactamente en que círculo del Infierno las situaba el Dante.
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